El futuro puede asustar porque, por definición, aún no existe. Lo desconocido genera un miedo natural, y en estos tiempos más inciertos, confusos y constreñidos, proyectarse en el futuro se vuelve tan complicado como navegar por un laberinto.
En el pasado, las carreras estaban "escritas". A finales del siglo XIX, en Estados Unidos, la mitad de los hombres trabajaban en el mismo empleo el resto de su vida (1).
"Los datos más recientes de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos muestran que, en enero de 2024, la duración media del empleo era de 3,9 años: 3,5 años en el sector privado y 6,2 años en el sector público. Los trabajadores jóvenes de veinte años permanecen en el mismo empleo algo más de dos años de media, mientras que los mayores de 55 suelen permanecer casi diez años". (2).
Proyectarse hoy en 2030 se está convirtiendo en un verdadero quebradero de cabeza.
"Según un estudio publicado recientemente por el Foro Económico Mundial, entre 2020 y 2030 se habrán creado unos 170 millones de puestos de trabajo en todo el mundo. Al mismo tiempo, habrán desaparecido 92 millones, lo que supone una ganancia neta de 78 millones de empleos en todo el mundo. "Impulsado por el desarrollo tecnológico, la transición ecológica y el cambio económico y demográfico, el mercado laboral mundial se está remodelando", afirma el Informe sobre el Futuro del Empleo 2025. (3)
Decidir sobre el propio futuro se asemeja a una apuesta permanente sobre el camino a elegir, ya que el mundo laboral se encuentra en un estado de cambio perpetuo y profundo. El ejemplo de los padres ya no sirve, y el de los compañeros de clase aún menos, dada la gran disparidad entre profesiones. En este magma de posibilidades, los jóvenes tienen que desarrollar una capacidad de decisión más sofisticada que la de sus mayores. "
Las opiniones de los jóvenes de 18 a 24 años reflejan un sentimiento de desilusión con el sistema educativo, pero también un fuerte deseo de participar en su propio futuro. Si el 85% de ellos piensa que es normal que un estudiante de secundaria no sepa aún lo que quiere hacer después del bachillerato, no es porque le falte ambición, sino porque considera que esta decisión es demasiado precoz. Otros tantos (85%) condenan la orientación obligatoria como una auténtica lacra que priva a los alumnos de la posibilidad de elegir su camino, de experimentar, de equivocarse e incluso de volver a empezar". (4) (5) .
Pedir a los niños que elijan su camino cada vez más temprano en la vida parece contradecir estos avances, pero lo cierto es que así es. En este caso, la orientación es más impuesta que elegida, reforzando
Refuerza "todos los procesos sociales, psicosociales y psicológicos por los que se asigna a los alumnos a determinadas corrientes de formación en lugar de a otras". (6)
Retomar el control del propio futuro, aunque las opciones puedan cambiar y la elección sea sólo temporal
"Pocas elecciones son definitivas, siempre se pueden cambiar, pero con la orientación adecuada, la dirección correcta, se puede avanzar con más confianza" (7).
Las motivaciones para elegir una carrera o unos estudios están cambiando, y el cóctel adecuado parece consistir en satisfacer las aspiraciones y la promesa de una carrera o profesión, mientras que durante muchas décadas era la seguridad de un trabajo estable lo que predominaba en la elección. En otras palabras, a la hora de tomar decisiones sobre su futuro, los alumnos y estudiantes deben plantearse las preguntas adecuadas, y las investigaciones neurocientíficas demuestran que esto debe hacerse dentro de un marco tanto racional como emocional.
La decisión óptima se determina racional y emocionalmente
En 2006, dos investigadores estadounidenses, Monique Ernst y Martin P Paulus, publicaron un fascinante artículo sobre la "Neurobiología de la toma de decisiones" (8). En él describen
"Una cartografía temporal de los procesos clave implicados en la toma de decisiones, que consta de tres etapas 1) la formación de preferencias entre opciones, 2) la selección y ejecución de una acción, y 3) la experiencia o evaluación del resultado".
- Durante la primera etapa, la elaboración de las opciones preferidas, el cerebro elabora un cuadro de opciones en función de la situación.
- En la segunda, evalúa racional y emocionalmente cada una de esas opciones. Para ello, tiene en cuenta sus experiencias pasadas (éxitos y fracasos que han dejado una marca indeleble denominada "marcador somático" por Antonio Damasio), el contexto, el nivel de incertidumbre, etc. Es el momento de la elección; el cerebro decide qué camino tomar, valorándolo al destacar más los aspectos positivos (ganancias, ventajas, oportunidades, etc.) que los negativos (pérdidas, desventajas, riesgos, etc.). Va aún más lejos al eliminar de sus "circuitos" las demás opciones consideradas.
- Por último, en la tercera etapa, el cerebro proyecta los resultados de su elección y evalúa las recompensas que puede obtener de ellos. Estas recompensas se materializan a través de la generación de "hormonas de la felicidad" (Dopamina, Oxitocina, Serotonina, Endorfina). De este modo, nuestro cerebro calcula estadísticamente la experiencia óptima que podemos obtener de nuestra decisión(9).
Así pues, la descripción de este mapa temporal nos permite controlar mejor nuestros procesos de toma de decisiones, porque nos proporciona un marco que nos permite ampliar nuestro razonamiento más allá de los datos factuales vinculados a la evolución prevista o previsible de las profesiones y los empleos en el futuro.
Decidir con discernimiento significa tener en cuenta tus emociones y tu sistema de valores
Los estudios demuestran que las emociones son esenciales en el proceso de toma de decisiones. Son las emociones que intervienen en la toma de una decisión y las que el cerebro proyecta para optimizar su circuito de recompensa.
El entusiasmo que despierta el descubrimiento de una profesión o unos estudios puede llevarnos a tomar decisiones "de improviso" con las que debemos tener cuidado. El miedo que surge de forma natural cuando carecemos de confianza en nosotros mismos o de asertividad puede llevarnos a optar por las máximas garantías, reduciendo nuestra capacidad de asumir riesgos. La ira puede llevarnos a tomar decisiones precipitadas o por despecho. A veces conviene no confiar en nuestro propio juicio si una emoción es demasiado fuerte y, por tanto, aplazar la toma de una decisión o dejarse aconsejar.
Más allá del cerebro
Los estudios de Ernst y Paulus (8) y Bogacz (9) demuestran que nuestro cerebro estudia estadísticamente el resultado de nuestras elecciones en función de la recompensa "química" de los neurotransmisores. Alinear el resultado de nuestras decisiones con nuestros valores es sin duda un factor de satisfacción y, por tanto, de sensación de éxito.
No es raro oír a personas que han elegido ser empresarios considerar que la libertad fue el principal criterio de su elección, a veces en detrimento de un salario inferior. Nuestros valores son nuestro sistema de representación del mundo. ¿Cómo vemos el mundo? ¿En qué queremos que se base? Si pudiéramos recrearlo, ¿qué fundamentos elegiríamos? Por supuesto, estas representaciones difieren de un individuo a otro.
He aquí algunos ejemplos:
- Haber sufrido injusticias ayuda a afianzar el valor de la "equidad".
- Ver a tus padres, de origen modesto, triunfar gracias al trabajo duro te hace creer en el mérito.
- Oír cada día de tu infancia que "cuando sale el sol, sale para todos" te da fe en la vida y confianza en el futuro.
Evolucionar en un entorno que aboga por la perseverancia y la disciplina o en uno que exalta la libertad a ultranza produce, obviamente, resultados diferentes. Cada uno de nosotros construye su propio sistema de valores basándose en sus experiencias más o menos exitosas, en los puntos de referencia que le proporcionan su familia y sus amigos íntimos, en la visión del mundo que le transmiten sus referentes (profesores, mentores) y en el entorno en el que ha crecido.
Cada uno de nosotros tiene convicciones muy arraigadas que nos sirven de brújula interna. Nuestros valores personales a veces difieren de los que nos han enseñado: corresponden a lo que es realmente importante para nosotros y no a lo que se espera de nosotros o a lo que debemos hacer para encajar en un modelo imperante. ¡Cuidado con confundirlos! Cuando tenemos que tomar una decisión, nuestros valores cobran vida en nuestro interior y nos guían: nos indican el camino hacia lo que es esencial a nuestros ojos. Al hacerlo, nos guían hacia las opciones que deseamos profundamente.
Quienes consiguen tener en cuenta sus valores toman decisiones eficaces y serenas. Por eso, la pregunta esencial que hay que hacerse ante una elección es: "¿Qué es importante para mí a la hora de elegir una trayectoria profesional?
La intuición, una poderosa brújula interior que añadir a tu caja de herramientas
La intuición es un fenómeno descrito como una forma de "conocimiento directo e inmediato que no implica razonamiento" (Petit Robert). Desde los trabajos de Damasio, conocemos la importancia de las emociones en la toma de decisiones (10). En 2012, unos investigadores analizaron la relación entre las emociones y la intuición a la hora de predecir el futuro.
"El resultado fue indiscutible: en todos los casos, los "intuitivos" hicieron mejores predicciones que los "racionales". La diferencia rondaba el 20%, todos los experimentos juntos: ¡una hazaña nada desdeñable! De ahí el título del estudio: "Sentir el futuro: el efecto del oráculo emocional". En este estudio, los intuitivos reciben este nombre porque son más propensos a tener en cuenta sus emociones, en lugar de guardárselas para sí mismos, y son más "capaces de tener en cuenta comportamientos colectivos que podrían influir en el curso de los acontecimientos".
"Ante una decisión, la vocecita de la intuición nos susurra qué camino tomar. Pero ¡cuidado! La intuición no es instinto. El instinto nos protege del peligro: gritar cuando aparece una pitón es instintivo. En cambio, correr hacia la derecha en vez de hacia la izquierda para escapar de ella es intuición. Del mismo modo, reaccionar a un ataque verbal levantando la voz es puramente instintivo. Percibir el mejor momento de la reunión para exponer un argumento en lugar de otro es intuitivo. (11)
En lo que respecta a la orientación profesional, estas intuiciones pueden surgir en cualquier momento, al principio del proceso para darnos una orientación inicial, durante el proceso de análisis o al final para validar el conjunto. Por eso es importante escuchar con atención. Hay formas de hacerlo si la intuición no nos resulta familiar o si no confiamos en ella.
Ikigai, por ejemplo, es una filosofía originaria de Japón que se basa en el principio de encontrar la propia "razón de vivir" a través de una reflexión profunda, sincera y pertinente sobre uno mismo y el mundo que nos rodea. "Iki" significa "vida" o "vivir" y "gai" significa "valor" o "que vale la pena".
"Ikigai" se describe generalmente como la intersección de cuatro elementos principales:
- Lo que amas (pasión),
- Lo que se te da bien (vocación),
- Lo que el mundo necesita (misión),
- Por lo que te pueden pagar (profesión).
Cuando estos cuatro elementos se unen, crean un profundo sentido de satisfacción y significado, formando el ikigai".
Al final, es el cóctel de razón, emoción e intuición lo que nos permite construir un futuro con mayor discernimiento, sobre todo cuando el entorno es demasiado complejo o cuando la niebla nos impide distinguir las opciones entre las que elegir.
Referencias
1 The changing importance of lifetime employment, 1892-1978 Mayo de 2008 Industrial Relations: Journal of Economics and Society 27(3): 287-300 DOI: 10.1111/j.1468-232X.1988.tb01008.x Autores: SUSAN B. CARTER
https://www.researchgate.net/publication/229711096_The_Changing_Importance_of_Lifetime_Jobs_1892-1978
2 "Cuándo cambiar de trabajo: ¿con qué frecuencia es demasiado frecuente (o no lo bastante frecuente)?" Forbes 30 de junio de 2025-
https://www.forbes.com/sites/daisyaugerdominguez/2025/06/29/when-to-change-jobs/
3 "¿Cómo será el mercado laboral en 2030?" Helloworkplace- 22 de enero de 2025-
https://www.helloworkplace.fr/marche-travail-2030/
4 "Para los jóvenes, la escuela ya no da oportunidades a todos" ZupdeCo- 10 de junio de 2025-
https://zupdeco.org/blog/pour-les-jeunes-lecole-ne-donne-plus-sa-chance-a-tous/
5 "¿Cómo y por qué eligen los estudiantes sus estudios superiores?"
https://www.institut-f2i.fr/comment-et-pourquoi-les-etudiants-choisissent-leurs-etudes-superieures
6 "Orientation choisie, orientation subie - L'orientation, une juste mesure des facteurs scolaires et socioculturels" - Thot Cursus- 5 de junio de 2024- Guilaine Bomba- https://cursus.edu/fr/31121/orientation-choisie-orientation-subie
7 "Avenir sûr - Orientation" - Thot Cursus- - Junio 2024- Denys Lamontagne-
https://cursus.edu/fr/dossiers/19035/avenir-sur-orientation
8 "Neurobiología de la toma de decisiones: una revisión selectiva desde una perspectiva neurocognitiva y clínica" Biblioteca Nacional de Medicina- 10 de agosto de 2005- Monique Ernst y Martin P Paulus https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16095567/
9 "Theories of optimal decision making: linking neurobiology to behaviour"- National Library of Medicine- Rafal Bogacz- 2 de febrero de 2007- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/17276130/
10 "Feeling & Knowing Making Minds Conscious" Antonio Damasio - Ed. Vintage 2021
https://www.fnac.com/livre-numerique/a14845931/Antonio-R-Damasio-Feeling-et-Knowing
11 "Les 5 clés pour prendre une bonne décision" - Yann Coirault y Pia de Buchet- Ed Dunod- Reedición 2024-
https://www.dunod.com/entreprise-et-economie/5-cles-pour-prendre-bonnes-decisions-0
12 "Ikigai et apprenance" Denis Cristol- Thot Cursus - Junio 2024- https://cursus.edu/fr/31116/ikigai-et-apprenance
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