La ventaja de tener una visión clara del futuro es comparable a la de tener una carta náutica frente a alguien que navega por la vista; el navegante puede ver lo que se avecina, aunque nadie pueda verlo todavía. Para las personas con visión, las causas están generalmente en el futuro; deciden que hoy, mañana, dentro de 2 años, estarán allí y en tal o cual situación; así será y serán la causa de ello, independientemente de los peligros que se encuentren por el camino. Para los que no tienen visión, las causas están siempre en el pasado; todo les pasa y es por...
La confianza está ligada a una visión positiva del futuro, de lo contrario no nos implicaríamos tanto en un proyecto; por el contrario, el miedo proyectado hacia el futuro remite a un pasado negativo y tiende a limitarnos. Muchas personas viven con la certeza de que están rodeadas de peligros potenciales, una visión estimulada por una combinación de medios de comunicación y algoritmos. Hay cosas mejores que hacer que pasarnos la vida protegiéndonos de probabilidades altamente improbables cuando, con un mínimo de habilidad y atención, podemos controlar la mayoría de las situaciones si se presentan.
Los caminos de la vida no están todos marcados y la aventura está hecha de lo inesperado. Todos podemos revelarnos en acción, incluso mejor si nos vemos en acción de antemano. Entonces, ¿cómo podemos generar visiones de futuro que sean creativas y no retrospectivas, y liberarnos de las limitaciones de nuestro entorno social? Cuantos más conocimientos y competencias tengamos, más seguros estaremos de nosotros mismos, mejor podremos imaginar soluciones y hacer frente a imprevistos o contradicciones.
La escuela tiene un papel que desempeñar, más en el desarrollo de competencias que en la prevención, más en la imaginación que en el conformismo, más en el futuro que en el pasado.
¿Ve usted la escuela del futuro?
Denys Lamontagne - [email protected]
Ilustración: Moondance - Pixabay