La utopía educativa ha cambiado de bando
Los partidarios de sistemas educativos a la antigua usanza son utópicos cuando se trata de los grandes cambios que se están produciendo en la sociedad, que exigen nuevas realidades.
Publicado el 29 de abril de 2026 Actualizado el 29 de abril de 2026
La educación empieza en casa, con un manual que cada padre escribe, revisa, ajusta y, sobre todo, aplica según el contexto. Se habla mucho de educar a los hijos, pero poco de educar a los padres, razón por la cual han surgido y se han afianzado ciertas ideas que merecen ser reexaminadas.
Para educar a sus hijos, los padres establecen normas, a las que a menudo se resisten sus vástagos. En su deseo de hacer lo correcto, ¿no están a veces cegados por su estatus?
Con razón o sin ella, la sociedad ha dado a los padres un papel preponderante. A veces pueden caer en un autoritarismo tóxico con el pretexto de desempeñar su papel. ¿Ha ido demasiado lejos la manipulación? ¿Qué puede salir mal en un clima educativo así? ¿Se vislumbra el final del túnel?
Sea cual sea el método o el enfoque educativo, el objetivo de todo padre es, en principio, proporcionar una educación de calidad para garantizar un futuro mejor a sus hijos. Por esta razón, hacen esfuerzos a veces sobrehumanos para satisfacer las múltiples necesidades de sus hijos. También son los primeros educadores, que marcan la pauta del camino a seguir.
Aunque, según los estudios, el 10% de los padres se arrepienten de haber elegido este camino, la inmensa mayoría, el 90%, no lo hace, a pesar de los numerosos retos de la paternidad. Para empezar, ambos progenitores - la forma más tradicional de familia - deben estar en la misma longitud de onda en lo que se refiere al camino a seguir. En este sentido, Daniel Coum nos recuerda que:
"El reparto del hijo que implica su inclusión en una doble estirpe impone el principio de la contradicción de la voluntad omnipotente de uno sobre el hijo, obligando como mínimo a una negociación, distribución y otra delegación, entre los padres y, por extensión, los iguales con respecto al hijo, ya sean profesionales, vecinos u otros coeducadores".
Una vez bien formulado el proyecto educativo, pueden surgir fallos en su aplicación, y es en este punto donde hay que tener capacidad de adaptación para encontrar la fórmula adecuada. ¿Es siempre tan evidente?
La manipulación se instala día tras día cuando los padres se dejan llevar por una impresión de omnisciencia, convirtiéndose en semidioses que no pueden equivocarse en la aplicación de su proyecto educativo. La esencia radica en las diferencias generacionales entre unos padres que proceden de una educación más autoritaria y un mundo en el que los conceptos de agilidad, flexibilidad y negociación están más en boga. En esta configuración, se hace difícil y raro encontrar a un padre que pida disculpas a su hijo.
Cuando el papel de padre se limita a dar directrices claras, sin posibilidad de adaptarse a posiciones divergentes de los hijos, las posibilidades de enredarse son altas. Los padres tienen tendencia a utilizar su estatus para imponer el camino a seguir. ¿El simple hecho de ser padres les da de facto pleno conocimiento de todas las cuestiones implicadas? Como está tan convencido de su camino, deja poco margen a la contradicción.
Algunos consiguen darse cuenta de que hay que revisar la trayectoria adoptada al principio, pero en vista de la burbuja paterna de orientación ilustrada, rara vez dan marcha atrás. En nombre de la preservación de la autoridad que le confiere su estatus, es difícil dar un paso atrás. Incluso si consiguen dar marcha atrás, rara vez estarán en un estado de ánimo que sugiera la voluntad de reconocer un error, sea cual sea.
Sandra Lacombe ve en esta actitud una prueba deinmadurez. Uno de los rasgos comunes de los padres emocionalmente inmaduros es su incapacidad para ver otra cosa que no sea su propia realidad. Como su percepción de la paternidad es estática, siempre están en guardia contra otras perspectivas, a menudo encarnadas por el niño, cuyas aspiraciones envían señales que pueden ayudarles a comprender sus necesidades reales.
Ejercer demasiada presión sobre un niño, como resultado de continuas imposiciones, puede conducir a tragedias irreversibles. A veces un niño se suicida, no sólo por la fuerte presión que recibe de sus padres, sino también por la falta total de apoyo. Para evitar estos casos, es esencial abrir el camino a una comunicación regular.
En la introducción de su guía para educar mejor a los hijos, Marion Sarazin afirma: "Ser padres es una de las pocas profesiones que se ejercen sin formación...".
De hecho, muchos se convierten en padres al llegar a la edad adulta. La mayoría se inspiran en la educación que recibieron de sus padres de otra generación, de ahí las contradicciones. Otros aprenden de documentales y películas sobre educación. Hay una categoría más atípica: los que se convierten en padres aun siendo niños. En esta última categoría se dan distintos escenarios: jóvenes en la postadolescencia que querían seguir adelante con sus vidas, o personas mayores obligadas a asumir el papel de padres a causa de una trágica situación familiar.
Marion Sarazin aboga por utilizarel método de la intención positiva para cambiar los comportamientos indeseables. En lugar de hacer preguntas para entender la causa del problema de un niño, lo que probablemente empeorará la situación, es preferible buscar la intención positiva que hay detrás de las acciones del niño.
Así, en lugar de pensar: "Mi hijo es realmente insoportable/idiota/irrazonable/se porta mal/desobediente/vago", es más apropiado decir: "Me pregunto qué está intentando conseguir que sea importante para él y positivo para los demás". Para ello, nos invita a cambiar nuestra forma de pensar como padres, siendo uno de los requisitos de este método desterrar el porqué de una acción en favor de la intención positiva que hay detrás.
Con vistas a una escuela de padres, aunque aislada, se han puesto en marcha varias iniciativas en Francia, Estados Unidos e incluso Grecia. Se trata sobre todo de talleres en los que los padres intercambian ideas y comparten experiencias. En esta línea, en la escuela de Roubaix, la educación de los padres está en el orden del día desde 2019. Durante las sesiones, los padres comparten sus experiencias sobre diversos temas relacionados con la educación bajo la supervisión de un especialista. Al final de los debates, los padres reciben a veces recomendaciones en forma de deberes para que puedan aplicarlas en casa. Las futuras sesiones son una oportunidad para compartir experiencias y aprender unos de otros.
Cuando se trata de educar a los niños, la imperfección es una realidad universal. No hay que ser rígidos, pero sí flexibles y abiertos al diálogo, para aliviar las tensiones cuando surgen y construir una relación más sólida entre padres e hijos.
Fuentes
La paternidad, ¿fuente de felicidad? - Arte
https:// cursus.edu/fr/35064/la-parentalite-une-source-de-bonheur
¿Qué significa ser padre hoy en día? - Daniel Coum - https://shs.cairn.info/article/JDP_246_0067
Educar con una sonrisa - Marion Sarazin - https://excerpts.numilog.com/books/9782729618797.pdf
Una escuela para aprender a ser padres - Alexandre Roberge
https:// cursus.edu/fr/13341/une-ecole-pour-apprendre-a-etre-parent
Un padre inmaduro siempre tiene razón - Sandra Lacombe
h ttps:// sandralacombe.com/un-parent-immature-a-toujours-raison/
Educación: cuando los padres no entienden a sus hijos - Nguyễn Hồng Nga
https://lecourrier.vn/education-quand-les-parents-ne-comprennent-pas-leurs-enfants/1076067.html
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