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Publicado el 11 de noviembre de 2013 Actualizado el 08 de mayo de 2024

Cultivar la atención

Cómo cultivar una capacidad esencial para la vida social y el aprendizaje.

En 2011, Jean-Philippe Lachaux, director de investigación del equipo "Dinámica cerebral y cognición" del Centro de Investigación en Neurociencias de Lyon, publicó un libro titulado Le cerveau attentif - Contrôle, maîtrise et lâchez-prise (El cerebro atento - Control, dominio y dejarse llevar) con Editions Odile Jacob. Este libro fue el primer resumen disponible en francés de los avances de la neurociencia cognitiva sobre el fenómeno de la atención, que con demasiada frecuencia tendemos a considerar una "simple" cuestión de fuerza de voluntad, es decir, un fenómeno psicológico.

Dos tipos de atención

Pero la atención tiene fundamentos neurolobiológicos. J. P. Lachaux nos dice que hay que distinguir dos procesos que generan la atención:

  • Un proceso automático muy rápido

    Nos permite reaccionar inmediatamente a los estímulos de nuestro entorno evaluando, en gran medida inconscientemente, la importancia de una información. Este proceso automático se acumula con el tiempo y está calibrado en nuestro circuito de recompensa. Es gracias a este proceso que vamos sin pensar hacia lo que más nos conviene: por ejemplo, que nos dirijamos automáticamente a la cola más corta en una caja, o que el olor a chocolate nos haga ir más despacio ante una tienda determinada...

    Pero también es gracias a este proceso que retrocedemos ante un coche que va a toda velocidad, aunque estemos ensimismados. Las operaciones cognitivas que condicionan estos comportamientos se realizan en unos pocos nanosegundos. Gracias a estas evaluaciones hiperrápidas de los datos, tomamos más de 6.000 decisiones al día que, afortunadamente para nosotros, ¡son en su mayoría inconscientes! La sede del proceso automático de atención se encuentra en la parte posterior del cerebro.

  • Un proceso consciente de atención, llamado sistema ejecutivo

    Es lo que llamamos "atención" en sentido estricto, la capacidad que tenemos de filtrar la información y controlar nuestro comportamiento en función de los microobjetivos que nos asignamos. El sistema ejecutivo memoriza nuestras asociaciones y estabiliza nuestra atención provocando la activación de determinadas neuronas. Por ejemplo, cuando nos comprometemos a leer un artículo importante para nuestro trabajo en lugar de trollear en Facebook, activamos nuestro sistema ejecutivo, situado más en la parte frontal del cerebro. El sistema ejecutivo funciona lentamente, tomando decisiones en una media de un tercio de segundo.

    Pero, por desgracia, el sistema ejecutivo no está exento de fallos. Por un lado, elementos como el estrés o la fatiga lo debilitan; entonces nos dejamos guiar por el sistema de recompensa y funcionamos más en modo automático.

    Por otro lado, el sistema ejecutivo tiene que establecer constantemente una jerarquía entre nuestros distintos objetivos: terminar de leer el artículo, ir a beber agua, mirar las fotos de las vacaciones de María Luisa en Facebook, decidir qué ropa ponernos al día siguiente, etc. Para que nuestra atención se centre en una tarea, el proceso de elección tiene que ser consciente, tenemos que establecer nosotros mismos una jerarquía y fijarnos microobjetivos.

Entonces, ¿multitarea al fin y al cabo?

Estas dos formas distintas de funcionar explican por qué la multitarea puede verse como una calamidad o, por el contrario, como un logro.

  • La mala multitarea", explica Jean-Philippe Lachaux, consiste en ponerse en piloto automático y dejarse llevar de una recompensa a otra, por así decirlo. En un entorno enriquecido como el nuestro, en el que los objetos tecnológicos nos proporcionan constantemente un sinfín de experiencias vinculadas al circuito de recompensa, el conflicto cognitivo entre el sistema ejecutivo y el proceso automático es especialmente fuerte.

  • Una buena multitarea se basa en el análisis de la tarea: identificamos el nivel de atención necesario para completar una tarea determinada y hacemos otra cosa en los "espacios en blanco", los momentos en que la tarea es prácticamente autoejecutable. El ejemplo más sencillo es preparar una comida. Mientras se cortan las verduras con un cuchillo afilado, es arriesgado dedicarse a otra tarea al mismo tiempo. Pero cuando el plato se está cociendo a fuego lento en el fogón a la temperatura adecuada, sería una tontería permanecer concentrado en la altura de la llama, y entonces se puede dedicar a otra cosa.

Por supuesto, algunas tareas requieren un mayor nivel de atención que otras. Este nivel difiere en parte de una persona a otra. El cerebro construye "mapas de saliencia" que nos permiten dar más importancia a lo que es nuevo o está asociado a un riesgo, y menos a lo que se ha convertido en rutina.

Pero la economía de la atención no está totalmente condicionada por la experiencia. Algunas tareas requieren una atención especial, para todos. Tal es el caso de la imaginación. Esta actividad neuronal es particularmente elevada, y muy irregular: la atención sostenida y constante no es un ejercicio fácil para nuestro cerebro.

No exige tanta atención a un niño como a un adulto

Además, no todos somos iguales cuando se trata de prestar atención. La principal desigualdad se da entre niños y adultos. El cerebro evoluciona con la edad. Cuando son muy pequeños, a los niños les resulta muy difícil canalizar su atención, porque su sistema ejecutivo aún no ha madurado. Así que la atención no es sólo una cuestión de fuerza de voluntad, sino también de madurez neurobiológica.

Y sería ilusorio pensar que, como adultos, tenemos un control total sobre nuestra atención. No podemos domarla, pero sí domesticarla", afirma Jean-Philippe Lachaux. Para ello, puede ser útil comprender mejor lo que ocurre en nuestro cerebro, antes de aprender a protegernos de las distracciones y aumentar gradualmente nuestra capacidad de concentración.

Domar la atención

  • En este sentido, fijarse microobjetivos (en 5 o 10 minutos) puede ser muy productivo. Se trata de dividir la tarea en unidades que puedan realizarse en el tiempo disponible: leer una página, escribir dos frases, aprender 5 verbos irregulares, etc. Una vez alcanzado el objetivo, no olvide recompensarse antes de pasar a la etapa siguiente.

  • Otra forma de entrenarse es a través de la meditación: centre su atención en algo (su respiración, algo que esté leyendo, etc.) y detecte el momento en que su mente empieza a divagar. En ese momento, haz una pausa, identifica en qué estabas pensando, vuelve a centrar tu atención en el primer elemento, y así sucesivamente.

  • Cuando puedas, también es buena idea trabajar la atención en parejas. En clase, por ejemplo, puedes hacer que un niño realice una tarea y luego el otro, y que el que no la hace compruebe la calidad del trabajo del otro.

Una vez más, neurológicamente hablando, los niños no tienen la misma capacidad de atención que los adultos. Para ellos, incluso más que para nosotros, es esencial crear un entorno que facilite la concentración de la atención, sobre todo en el aula. Según Vania Herbillon, psicóloga y neuropsicóloga que intervino en un programa de France Culture dedicado a la atención, esto significa cambiar de actividad con frecuencia, alternar actividades rutinarias con otras que exijan mucha atención y repartir el aprendizaje en 5 ó 6 días a la semana.

Los neurobiólogos recuerdan que el cerebro es un órgano muy complejo que no funciona según el principio "una causa, un efecto". Al contrario, se movilizan múltiples áreas para la más mínima operación. Ahora conocemos mejor los mecanismos que controlan nuestra capacidad de atención. De nosotros depende aprovecharlos al máximo y no pedirles lo imposible.


Referencias :

France Culture. "¿Es controlable nuestra atención? Science publique. 27 de mayo de 2011. http://www.franceculture.fr/emission-science-publique-10-11-notre-attention-est-elle-maitrisable-2011-05-27.

Lachaux, Jean-Philippe. "Le Cerveau attentif". Odile Jacob Ed.,2011.
https://www.decitre.fr/livres/le-cerveau-attentif-9782738129277.html

Blog Libertad Escolar. "L'attention, c'est dans la tête. Mais qu'en disent les neurosciences?" 4 de septiembre de 2011. https://www. fondationpourlecole.org/blog/lattention-cest-dans-la-tete-mais-quen-disent-les-neurosciences/

UniversciencesTV. "El circuito de la recompensa". YouTube. 12 de marzo de 2012. http://www.youtube.com/watch?v=8IBnn0MV4Z4.

Ilustración: Gow27, Shutterstock.com


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