Es imperceptible, al menos eso espero. Pero mientras lees esto, tu atención está rebotando, buscando puntos de enfoque fuera de tu pantalla, demorándose en las evocaciones de una palabra o frase, dirigiéndose de nuevo a una ventana, una mascota o alguien cercano que cruza el campo de visión. ¿Sigue aquí? Entonces es probable que haya luchado un poco contra sí mismo, que haya vuelto a centrar su atención. Pero ya se está marchando de nuevo, y le invita a volverse hacia otros objetos. La posición de quietud no es natural para ella. Afortunadamente, ¡porque probablemente es lo que salvó la vida de algunos de nuestros antepasados!
Pero nuestro entorno y nuestras limitaciones han cambiado. En L' attention, ça s'apprend ! Jean Philippe Lachaux sugiere que el éxito académico y profesional probablemente deba mucho a saber a qué prestar atención y conseguir mantenerla centrada en su objeto. "Presta atención" o "No has prestado atención" son frases que oímos mucho en nuestro aprendizaje. Pero ¿prestar atención a qué? Tomando el ejemplo de un conductor novel, nos muestra cómo el aprendiz de automovilista aprende poco a poco a dejar de mirar la palanca de cambios, a detectar las señales pertinentes en el retrovisor y, más en general, a identificar inconscientemente dónde fijar su atención.
¿Cómo puede hacerse esto? Hay que tener en cuenta que la atención se puede aprender y practicar. Jean Philippe Lachaux ha trabajado mucho con profesores y ha elaborado valiosos documentos de formación y divulgación que vinculan los conocimientos científicos recientes con consejos prácticos.
Formación
Jean-Philippe Lachaux responde a una necesidad de ejercicio y formación. Ya no es necesario el trabajo de convencimiento. Los libros sobre la economía de la atención, la civilización del pez dorado y los documentos elaborados por profesionales nos han convencido.
¿Pero en la práctica?
Jean-Philippe Lachaux acompaña a diario el compromiso de miles de profesores que ayudan a sus alumnos a mantener la atención. Sus consejos y ejercicios se aplican a todos.
Dibujando resúmenes, capítulos cortos con epígrafes claramente identificados, nos lleva de una experiencia ordinaria a la ciencia de las neuronas y a través de ejercicios.
Aprendemos que, sin intención, la capacidad de atención se reduce, y que basta un cuarto de segundo para desviarla a otro objeto.
Las neuronas están especializadas en mantener nuestra atención. Para apoyar su eficacia, el autor aboga por una intención clara, la anticipación de formas de actuar y acciones que se puedan llevar a cabo con ese objeto con confianza y la conversión de la percepción. Lo que veo, lo verbalizo. Lo que oigo, imagino un diagrama o una representación visual. Así, un alumno que apunta a la canasta con un perdigón visualiza una curva de campana mientras fija su improvisada canasta.
Christophe André, la meditación al servicio de la atención
La cuestión de la atención no se limita a la eficacia de los procesos cognitivos en el aula o en el trabajo. La meditación también se refiere a esta capacidad. Centrar la atención en las propias percepciones, en lo que se ve, se siente y se oye, e incluso en la propia corriente de conciencia, constituyen el núcleo de esta práctica. Por tanto, meditar no es quedarse en blanco. Ni mucho menos.
La atención también es una lucha. Constantemente acosada por numerosas solicitudes, timbres, interrupciones y alertas de todo tipo, es muy codiciada. Tanto es así que se habla de economía de la atención para explicar el éxito de GAFAM, cuyos miles de millones de facturación están ligados a una habilidad: la capacidad de captar y mantener nuestra atención.
En su libro Méditer jour après jour, Christophe André sugiere algunas maneras de evitar que nuestra atención se desvíe. Señala dos fuentes de sufrimiento
- la atención dispersa, que salta de un estímulo a otro, dejándose zarandear por múltiples solicitudes
- la rumiación, que centra la atención en una experiencia dolorosa, un remordimiento, un miedo, etc.
Uno piensa también en el libro de Cynthia Fleury, Ci-git l'amer, en el que la filósofa nos muestra cómo la persona que siente resentimiento lucha por desprender su atención de lo que le amarga.
Christophe André también propone algunos ejercicios. El primero consiste en abrir nuestra atención. Nuestra atención puede estar centrada en un objeto o abierta a otras percepciones. Sugiere que nos separemos suavemente del objeto de nuestra atención e incluyamos gradualmente otras sensaciones. Sonidos, percepciones táctiles, emociones.
Un segundo ejercicio se refiere a la calidad de la atención. Según este psiquiatra, puede ser analítica, fija en una tarea por resolver o inmersa. La atención inmersa es la del esquiador experimentado, que no analiza todos los aspectos de su trayectoria o sus sensaciones, pero que sin embargo permanece muy atento.
Por último, distingue entre la atención"reaccionaria", que cambia de objeto en función de los estímulos, y la atención decidida y dirigida por la voluntad.
Abrir la atención y guiarla en lugar de dejar que se congele ayuda a combatir la ansiedad y la depresión. Así pues, la meditación de atención plena puede restablecer la calidad de la atención.

(1) No congelar la atención ni bloquearla, sino abrirla gradualmente al mundo exterior, cuidando de dirigirla uno mismo.
(2) Tener una intención, un objetivo y aprehender el objeto de nuestra atención con una idea de acción, de operación.
(3) Traducir el objeto de nuestra atención a otro modo de percepción. El perdigón y la cesta se unen así mentalmente en una trayectoria.
(4) Admitir que nuestra atención no puede bloquearse continuamente, que puede distraerse, pero detectar rápidamente los signos de distracción para no perder el hilo. Jean-Philippe Lachaux compara la atención con un equilibrista y habla de equilibrar la atención.
Con intenciones y vocabulario a veces diferentes, los dos autores se encuentran. Lejos de los debates y las condenas consensuadas de los videojuegos o los teléfonos, se centran en lo que es posible hacer, día tras día, en casa, en el aula o, por qué no, en un entorno más profesional.
El programa ATOLE que Jean-Philippe Lachaux despliega con los profesores enseña a los alumnos a prestar atención al objetivo más eficaz y a desplazar su atención de un objetivo a otro, ya se trate de sus estados internos o de estímulos externos.
Ilustraciones: Frédéric Duriez
Recursos:
¡Jean-Philippe Lachaux L'attention, ça s'apprend ! MDI, julio de 2020
https://www.decitre.fr/livres/l-attention-ca-s-apprend-a-la-decouverte-du-programme-atole-9782223113941.html
Christophe André Meditar, día a día, Editions Proche - 2023
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ttps://www.decitre.fr/livres/mediter-jour-apres-jour-9782493909282.htmlPara ejercicios y explicaciones muy claras:
Natalia Morales, Mathieu Cebrai, asociación Raptor Neuropsy : Attentional capacities
https://www.raptorneuropsy.com/_files/ugd/ace62b_05ef1b1ea17a48618d92d98aa803f10d.pdf
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