Temáticas de la semana

Un futuro seguro - Orientación

Junio marca el final de un ciclo para muchas personas: la escuela primaria, la secundaria, los estudios universitarios o una carrera profesional al borde de la jubilación. Nuestra percepción del futuro que nos espera se compone de una serie de certezas implícitas, mezcla de lo que sabemos (mañana saldrá el sol), lo que decidimos (me levantaré cuando salga el sol) y lo que creemos (seguiré vivo cuando salga el sol).

La realidad toma forma cuando llega el plazo y nos ponemos a conseguir lo que habíamos imaginado (levantarnos). Cuando controlamos nuestro destino, elegimos la forma en que vemos el futuro. Cuando estamos sometidos al destino, no estamos sujetando el timón (nuestra capacidad de actuar, nuestros medios), ni estamos mirando nuestra brújula (nuestro plan, nuestros objetivos). Entre estos dos estados, a veces conviene buscar consejo tanto sobre los medios como sobre la dirección a tomar.

El ejemplo está demasiado simplificado, pero separa claramente lo que se sufre y lo que se autodetermina. Aunque nadie tenga control sobre el tiempo o el estado de ánimo de la gente, un individuo puede arreglárselas para que esto no afecte en gran medida a sus planes, permitiéndole disfrutar del presente, sea cual sea la forma que adopte.

Entre los elementos que tendrá en cuenta un orientador profesional, el más importante serán los deseos del cliente, que pueden basarse tanto en datos objetivos (buenas notas, aptitudes reconocidas, recursos disponibles, oportunidades de empleo, etc.) como en datos emocionales (lo que le gusta, lo que quiere, lo que su entorno espera de él, etc.), generalmente una mezcla de todos ellos. El único consejo verdaderamente válido es el que acepta el cliente. La actitud del orientador es un factor determinante en el efecto que tendrá sobre el cliente; depende de lo bien que escuche, de su disponibilidad y de su experiencia en el área que le preocupa.

Las elecciones escolares y profesionales pueden beneficiarse del asesoramiento, pero también la decisión de emigrar, invertir, crear una empresa, tener un hijo, jubilarse... ¡también podemos elegir la incertidumbre de la aventura! Pocas elecciones son definitivas, siempre se pueden cambiar, pero con la orientación y el rumbo adecuados, se pueden afrontar muchos peligros.

Denys Lamontagne - [email protected]

Ilustración: Muamer - DepositPhotos

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