Temáticas de la semana

Solitario

Preferimos la compañía de personas a las que les gustan las mismas cosas que a nosotros, una tendencia natural que las redes sociales aprovechan sin restricciones. Por otro lado, no siempre nos sentimos con fuerzas para codearnos con el mundo en toda su diversidad. A veces, el contacto con nuestros coetáneos, que nos parecen alienados en ciertos aspectos, nos parece intolerable, así que preferimos optar por la soledad.

El entorno artificial de la escuela, donde estamos rodeados de una gran concentración de seres inmaduros, no favorece necesariamente nuestro desarrollo social. En la vida real, todas las edades están mezcladas. Las concentraciones de personas mayores no producen mejores resultados. ¿Cómo pueden las escuelas ser más equilibradas socialmente? ¿Cómo fomentar la diversidad, también en las redes? ¿Son las llamadas redes sociales, la virtualización de nuestras relaciones o el tiempo que pasamos frente a las pantallas lo que aumenta la incidencia de la soledad? No es tan fácil encontrar la causa.

Muchos aspectos de la vida se ven afectados por la soledad, desde el éxito escolar, el sentimiento de pertenencia y la salud hasta la violencia y, más en general, la pérdida de equilibrio mental. La soledad impuesta o sufrida es muy diferente de la soledad elegida y asumida. Sin duda, podemos reducir la carga de la soledad combinando la ambición con la aceptación de ayuda y apoyo: no estamos solos. Hay muy pocas personas que puedan salir de un largo periodo de ausencia de contacto social sin sentirse como si empezaran la vida de nuevo. Encontramos nuestro sentido en nuestras actividades en relación con el mundo, no sólo con ideas o símbolos.

Estudiar es una cuestión personal, pero aprender es una actividad eminentemente social; aprendemos para poder actuar en nuestro entorno. En este sentido, aprender nos permite formar parte de una comunidad y ser reconocidos por nuestras capacidades y conocimientos. Muchas personas solteras vuelven a estudiar, aunque sólo sea para reencontrarse con una actividad socialmente reconocida. Se puede estudiar bien solo y lejos de distracciones, pero también se puede estudiar muy bien en un grupo pequeño, motivado y concentrado. ¿El estudio como factor de socialización? Por supuesto que sí.

Denys Lamontagne - [email protected]

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