Todo el mundo ha tenido este pensamiento, aunque sea fugazmente: "¿Estoy en el lugar adecuado?". Intentamos responder a esta pregunta analizando los elementos de nuestra vida personal y, en particular, nuestra situación profesional. Al fin y al cabo, es fundamental para nuestra vida e incluso para nuestra identidad. Al menos, eso es lo que se nos dice desde la adolescencia, cuando se nos pide que elijamos la carrera adecuada para encontrar rápidamente nuestro lugar en la sociedad.
La mayoría de las elecciones de formación y carrera se hacen teniendo en cuenta tu entorno, tu historia y tu razón. Pero aún así hay que elegir bien el camino. Una persona puede querer ser investigador en física o experto en redes. Si ninguna institución de su región ofrece esos programas, puede que tenga que desarraigarse, a pesar de los considerables costes que ello implica, o cambiar de planes. Cuando se añaden obstáculos importantes como las presiones financieras y familiares, muchas personas se verán obligadas a tomar un camino "razonable". Porque las necesidades básicas siempre tendrán prioridad sobre los sueños.
Es difícil pedir a las nuevas generaciones que elijan su profesión en un mundo cada vez más incierto. Muchos de los empleos de las próximas décadas no existen en el momento de escribir estas líneas. Por ello, el papel de orientador se está convirtiendo en esencial, pero la tarea es cada vez más compleja. Tiene que ser capaz de orientar a las personas cuando se incorporan a un entorno laboral cambiante.
Sin embargo, están en la mejor posición para ayudarles. Las inteligencias artificiales son muy buenas identificando futuras carreras, pero sin analizar a la persona en su totalidad. Los orientadores profesionales tienen la capacidad de adaptarse a las realidades que encuentran. Algunas personas tienen personalidades multipotenciales que quieren todo menos especializarse; otras tendrán criterios precisos a los que se ceñirán obstinadamente.
Porque las nuevas generaciones ya no están dispuestas a trabajar para cualquiera. Vieron a sus antepasados vivir para trabajar; no será lo mismo para ellos. Necesitan estar en un entorno que comparta sus prioridades. Hace unas décadas, la felicidad de un empleado dentro de una empresa tenía poca importancia. Hoy en día, algunas empresas tienen puestos dedicados específicamente a garantizar que todo el mundo sea feliz en el trabajo.
Estar en el "lugar adecuado" parece una idea anticuada. En lugar de eso, deberíamos hablar de una búsqueda de sentido; tanto los trabajadores como los estudiantes se encuentran en un viaje de autodescubrimiento, experimentando con distintos entornos y resolviendo lo que les gusta y lo que no. Algunos llegarán rápidamente a una situación ideal, mientras que otros proseguirán su búsqueda incansablemente. Al fin y al cabo, lo más importante es respetar tus propios valores.
¡Feliz lectura!
Alexandre Roberge - [email protected]