¿La conciencia medioambiental está fomentando el retorno a las prácticas tradicionales? Muchas de estas prácticas dan lugar a productos más duraderos, reparables, respetuosos con el medio ambiente y mejor adaptados, además de ofrecer mayor originalidad y, a menudo, calidad que sus equivalentes industriales. En algunos sectores, las prácticas tradicionales resultan incluso más económicas, sobre todo si se tienen en cuenta los costes energéticos, el ciclo de vida completo de los productos y su impacto global en el medio ambiente y la salud. Este renovado interés no depende tanto de la ideología como de una serie de factores tecnológicos, medioambientales y sociales concomitantes.
Las prácticas tradicionales se realizan generalmente al margen de los canales comerciales convencionales, porque es difícil competir con la productividad asociada a la organización industrial. Paradójicamente, es precisamente esta producción estandarizada y globalizada la que realza las cualidades de las prácticas tradicionales: producir algo uno mismo o comprar un producto local proporciona un placer y una satisfacción que un producto industrial comprado en un supermercado no ofrece en la misma medida. A menudo, los productos locales son incluso más económicos, ya que evitan la gran distribución y sus intermediarios.
Adquirido a través de la experiencia, la discusión y la observación, el conocimiento tradicional está ligado a costumbres que han perdurado durante siglos o milenios. Evoluciona lentamente. Lo que ha cambiado, sin embargo, es la forma de transmitirlo: una abuela puede ahora transmitir sus conocimientos a miles de personas a través de un vídeo bien hecho, y responder a cualquier pregunta que se le formule. Algunas prácticas, como la herboristería, la construcción o la elaboración de alimentos, están reguladas para limitar los abusos o los riesgos, pero sigue siendo posible aprenderlas y practicarlas sin hacer de ello una profesión.
Sea como fuere, el aumento de la productividad provocado por el despliegue de la inteligencia artificial nos lleva poco a poco a considerar todas nuestras actividades en nuestros cálculos. En muchas situaciones, las prácticas tradicionales apoyadas en la tecnología están demostrando ser las más eficaces, además de permitirnos volver a conectar con el sentido de una actividad productiva.
Denys Lamontagne - [email protected]
Ilustración: Graham Hobster en Pixabay