Temáticas de la semana

Las fronteras de la autonomía

La elección entre una dependencia tranquilizadora y la incertidumbre de la aventura puede ser difícil. Para muchas personas, la dependencia puede incluso vivirse como una aventura apacible. También puede verse como un medio de satisfacción: mientras uno esté constantemente frustrado, ¿por qué no aceptar la situación y adaptarse a ella? En la frontera de la autonomía, algunas personas son expertas en tocar las notas de la seguridad y el confort.

Dependencias fundamentales, aceptadas sin rechistar, como la necesidad de dormir, comer, trabajar o estar sometido a la gravedad, son las reglas del juego dentro de las cuales sigue siendo posible evolucionar e incluso liberarse de ellas mediante el esfuerzo individual o colectivo, a menudo ambos. No podemos volar por los aires, pero los seres humanos siempre han soñado con hacerlo y finalmente lo han conseguido, pero no solos.

No construimos casas con nuestras manos, ni cultivamos nuestros propios alimentos, ni tejemos nuestra propia ropa. Podemos participar en alguna de estas actividades, pero sobre todo otras personas contribuyen a garantizar nuestra supervivencia. La interdependencia social para lograr la autonomía individual parece una curiosa paradoja, pero funciona bien.

Liberarnos gradualmente de la tutela es un proceso normal de crecimiento, que nos lleva a contribuir por propia voluntad a nuestro entorno, sin negar sus limitaciones. La escuela ha hecho de ello uno de sus objetivos oficiales, pero sigue siendo difícil de conseguir en la práctica, al igual que en la empresa, donde la autonomía se fomenta y a la vez se controla estrictamente dentro de una práctica vaguedad administrativa.

Lo que queda son las dependencias mantenidas en beneficio del dominante, la sumisión bajo coacciones directas u ocultas, como en ciertas religiones, sistemas políticos y empresas donde se despoja a los seres humanos de su agentividad. Las relaciones de poder desequilibradas ponen límites inconsentidos a la autonomía a la que podemos aspirar, y sólo sirven para debilitar las capacidades tanto de los individuos como de los grupos.

La organización social puede aumentar o reducir nuestra autonomía. ¿Cuáles son las formas que la fomentan? ¿Existe un nivel de autonomía que se vuelve problemático a partir de cierto umbral? Este dossier aborda el tema de la autonomía de muchas maneras diferentes, y hay algunas joyas por descubrir.

Denys Lamontagne - [email protected]

Ilustración: Shutterstock- 2483374445

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