¿Cómo se hizo? La cuestión se plantea para todo lo que existe: materia, seres vivos, máquinas, instituciones, cursos, etc. Materiales, procesos, organización, condiciones, todo.
Cuando llegamos al mundo, éste ya existe y prácticamente todo nos es técnicamente desconocido. El movimiento de los astros, el crecimiento de las plantas, el comportamiento de los animales, del cuerpo humano, de las máquinas, de las organizaciones o de la sociedad... todo parece funcionar sin que lo entendamos; estamos rodeados de "cajas negras".
Si la ingeniería inversa de un frigorífico puede descubrirse con bastante facilidad, la de un láser o un ordenador ya es más difícil y la de las funciones biológicas es de otro orden de dificultad. Para ello, hay que movilizar o descubrir todo tipo de conocimientos. Los moluscos de aguas profundas fabrican armaduras metálicas cerca de los respiraderos hidrotermales. ¿Cómo lo hacen? Si lo descubrimos, tendremos una forma más de limpiar los residuos mineros. Las redes neuronales artificiales son un buen ejemplo de cómo la mayor parte de nuestra investigación es ingeniería inversa: queremos entender cómo funciona lo que existe.
El biomimetismo es habitual en la investigación, pero cuando abordamos la fusión nuclear, podríamos hablar de cosmomimetismo. Más cerca de nosotros, en pedagogía, queremos entender cómo aprendemos. ¿Cómo memorizamos? ¿En qué entornos? Se trata de comprender para reproducir lo que mejor funciona; de la ingeniería inversa como modo de investigación, descubrimiento y aprendizaje. Incluso podemos desmontar ideas prefabricadas.
¡Felices descubrimientos!
Denys Lamontagne - [email protected]
Ilustración: Deposit Photos - anvtim