Presentar las ideas en una serie de "páginas" no implica las mismas relaciones que presentarlas de forma continua, en un scroll o incluso en red, a través de hipervínculos. Cada vez leemos más en formato digital, de forma fragmentada y más o menos coherente, con niveles de importancia y atención muy diversos. ¿Cómo está cambiando esto nuestra forma de pensar? No tenemos capacidad para procesar tareas en paralelo, y quienes afirman hacerlo se engañan a sí mismos, como ocurre con la lectura rápida. Lo más que podemos hacer es cambiar de una tarea a otra muy rápidamente, sin ganancias reales.
Ver vídeos en TikTok o Instagram desde luego no tiene el mismo efecto que leer un libro. La lectura y los libros han sido durante mucho tiempo la base de la educación académica. Leer a los clásicos era una de las cosas que tenían en común los "alfabetizados". ¿Qué obras escritas contemporáneas merecen figurar en el programa de estudios, ser conocidas por los estudiantes? Aunque se estén creando obras nuevas notables, de momento nos contentamos la mayoría de las veces con viejos clásicos literarios, que raramente corresponden a la realidad actual y a las preocupaciones de los estudiantes.
Ver una película o escuchar un podcast no mejorará las competencias de lectura y escritura, mientras que sí lo harán los mensajes enviados y recibidos por centenares, lo que ya supone una mejora con respecto a la era predigital y que muchos profesores están aprovechando.
En los mundos inmersivos, la lectura se convierte en algo accesorio y los mensajes se transmiten de otra manera. Se trata más de la atmósfera y el entorno, porque la historia nunca es la misma y cada participante la vive de forma diferente. Obviamente, los nuevos programas educativos ofrecen muy pocos clásicos digitales, y sin embargo los jóvenes que han nacido con la tecnología digital ya están familiarizados con ellos, aunque sólo sea en forma de canción. Cada edad tiene sus clásicos, independientemente de lo que proponga la escuela, pero ésta puede sin duda aprovechar mejor las posibilidades que ofrecen la lectura digital, los blogs, las revistas y los sitios de creación y difusión.
No hay escasez de opciones, de hecho todo lo contrario; sólo es cuestión de identificar las más interesantes y encontrar la manera de prestarles atención a lo largo del tiempo.
Denys Lamontagne
Ilustración: Mohamed_hassan - Pixabay