Muchas personas trabajan duro para enseñar y hacer que la educación funcione. Nos gusta celebrar a los que tienen éxito académico, pero también se valora a los que contribuyen a ese éxito: profesores superiores, administradores, técnicos y otros colaboradores suelen enorgullecerse un poco del éxito de sus alumnos. A veces se reconoce a los profesores ejemplares, pero más raramente a otros profesionales, desde técnicos a personal de mantenimiento, sin los cuales la escuela no sería tan funcional.
No son sólo las personas las que marcan la diferencia, sino también el control que ejercen sobre su entorno. Muchas actividades sólo pueden funcionar si se dan las condiciones adecuadas, y la mejor manera de reconocer a quienes velan por que esas condiciones se mantengan es reconocer su responsabilidad y darles el control. Hay pocos logros que no hayan costado mucho trabajo conseguir. El respeto de la responsabilidad es una forma poderosa de confianza y reconocimiento.
¿Podríamos llegar a reconocer el buen trabajo de un ministerio o de un ministro? Nunca he visto a un sindicato o asociación de profesores hacerlo, pero seguro que ha ocurrido en alguna parte. En cualquier caso, el reconocimiento merecido es un incentivo para seguir por el camino reconocido.
Un entorno gratificante puede ser exigente, pero sabe apreciar los esfuerzos de cada individuo que ha contribuido al éxito del conjunto. Esta es una de las características de los entornos en los que la satisfacción de los profesores es alta, y contribuye al éxito de sus alumnos.
¿A quién ha reconocido recientemente? Es un placer hacerlo sinceramente. ¿Por quién ha sido reconocido en los últimos meses? El reconocimiento de la comunidad es una forma tranquilizadora y orientadora de aceptación social. Además, no cuesta mucho: un poco de atención y un poco de tiempo hacen mucho.
Denys Lamontagne - [email protected]