En un contexto dado, el valor de una persona, institución, objeto, idea, habilidad o símbolo viene determinado por las relaciones que puede establecer. Puede ser un valor potencial en algún momento futuro, o un valor simbólico arraigado en una historia concreta, o incluso un valor negativo o tóxico.
El valor puede extenderse a todo un grupo o sistema: se atribuyen valores astronómicos a clubes deportivos o redes sociales. También empezamos a reconocer el valor de los bosques, no sólo de los árboles, o de un paisaje, no sólo de los campos o el suelo. Estos valores se calculan en términos relacionales; el punto de vista contable es sólo una parte. El valor de las previsiones meteorológicas aumenta con su exactitud. El valor fluctuante de una moneda de oro o un bitcoin varía con la coyuntura económica; objetivamente, no son más que trozos de metal y una serie de símbolos.
Algunos valores distan mucho de ser universales, aunque estén orientados al bien colectivo, como la igualdad de género o los derechos humanos. Defender o atacar ciertos valores es a menudo el único objetivo real en un conflicto.
¿Qué valores transmiten las escuelas? Generalmente, una mezcla de los valores del entorno en el que funcionan y los valores de quienes las financian. La percepción pública del valor de los profesores ha disminuido. ¿Cree la gente que los profesores o las escuelas pueden aportar menos? Si Internet o la inteligencia artificial ofrecen ventajas, distan mucho de ser suficientes.
Los profesores, las escuelas y las universidades aportan mucho más de lo que dejan entrever. Los ignorantes son capaces de muy poco constructivo; los que aprenden de sus errores hacen del mundo un lugar mejor. Quienes son capaces de hacer autocrítica pueden progresar, ya sea en la ciencia, las artes o la política. Los que no son capaces de hacerlo, al final valen poco.
Denys Lamontagne - [email protected]