Temáticas de la semana

Compartir la riqueza

El 15 de noviembre de 2022 cruzaremos oficialmente el umbral de los 8.000 millones de habitantes en la Tierra. ¿Cómo gestionamos el reparto justo para 8.000 millones de personas? Compartir los conocimientos, pero también las finanzas, los equipos, el acceso, los lugares, los recursos... mientras las diferencias entre ricos y pobres se amplían y algunos recursos se hacen más escasos.

Un gran número de usuarios acabará degradando cualquier sitio, instalación, actividad o institución si la afluencia no se controla de alguna manera. Para hacer frente a ello se utilizan varias estrategias complementarias: reparto de la demanda y la oferta, selección, tarificación, horarios de acceso, instalaciones especiales, propuestas alternativas, franquicias, agilización de los trayectos, etc., siempre con la idea tanto de satisfacer la demanda como de garantizar la sostenibilidad de la actividad y su calidad.

Si el turismo, el ocio y las infraestructuras conocen estos problemas, sería ingenuo pensar que la educación es inmune a ellos: más de 100 millones de alumnos se suman cada año a los que ya hay, debido al aumento simultáneo de la población, la duración de los estudios y la cantidad de conocimientos que hay que dominar. Si quitamos los profesores que se jubilan, la fuga de cerebros en varios países y consideramos la migración masiva en otros, obtenemos una situación que exige que los sistemas educativos revisen completamente sus principios de funcionamiento. Países como India, China, Nigeria, Colombia (con 2 millones de inmigrantes venezolanos) pueden dar ejemplos, pero también Polonia e incluso el sur de Estados Unidos.

Compartir la educación, hacerla accesible a todos... un reto muy real que propicia un cambio de mentalidad porque, a diferencia de los recursos naturales o el territorio, el conocimiento es reproducible y transferible. La idea de limitar el acceso y la difusión es obviamente una opción política cuya intención y consecuencias pueden ser cuestionadas. El principio de poner en común y compartir está muy alejado de la filosofía individualista en la que estamos inmersos y de la que da fe el propio funcionamiento del sistema educativo, aunque a veces intente liberarse de él.

En una sociedad agradable para vivir, la mutualización, el reparto, la equidad, el reconocimiento y la satisfacción están a la orden del día para un entorno más rico, tanto en términos de cultura como de biodiversidad. En este dossier, encontrará varios caminos que conducen a ello.

Denys Lamontagne - [email protected]

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